Escrito por
Transcripción del Video
"Si hoy no estás llevando ninguna métrica de tu equipo comercial, tengo una sugerencia para vos que es tan fácil de implementar que vas a querer hacerlo apenas termines de escuchar esto. Pero antes, te tengo que explicar una cosa: hay dos tipos de métricas, las métricas accionables y las métricas de resultados. Las métricas accionables son las que dependen 100 % de vos, mientras que las métricas de resultados son aquellas que surgen a partir de las acciones que desarrollaste. ¿Qué pasa cuando solamente medís resultados, es decir, reuniones, ventas, respuestas? El problema es que, cuando esas métricas no dan bien, no vas a saber cómo empujar a tus comerciales para que obtengan mejores resultados. Por eso, la clave está en combinar un poco de métricas de resultados y un poco de métricas accionables. Esta es mi recomendación para vos, que es súper sencilla de aplicar: vas a abrir una hoja de cálculo en blanco y la vas a dividir en dos partes. En la primera parte, necesitas cuatro columnas. La primera es para definir la métrica que vas a medir. La segunda es para determinar si es una métrica de resultado o accionable. La tercera columna es para asignarle a un responsable, y la cuarta columna es para definir el objetivo semanal que querés alcanzar en cada una de esas métricas. En la segunda mitad, cada columna va a ser la medición efectiva de lo que sucedió en la semana anterior, y es lo que vas a ir midiendo semana a semana. No te llenes de un montón de métricas; con cuatro métricas accionables y cuatro métricas de resultados es totalmente suficiente. En el caso de las métricas accionables, te recomiendo: tres nuevos prospectos, acciones de seguimiento y publicaciones en LinkedIn. En el caso de las métricas de resultados, podés medir tasa de conexión, tasa de respuesta, reuniones efectivamente realizadas, ventas concretadas y, si querés, también el alcance de tus publicaciones. Armá el tablero, comenzá a usarlo y, cuando puedas, contame qué te pareció."